¿Para qué se usan las algas?
Desde muy antiguo el hombre utiliza las algas. Su diversidad y cualidades las hacen susceptibles de ser utilizadas en alimentación, agricultura, cosmética y medicina.
Hoy se sabe que ya el hombre prehistórico supo apreciar las bondades de las algas como alimento: sanas, ricas y nutritivas. A lo largo de la historia algunas sociedades las incorporaron en su dieta habitual, convirtiéndose así en un alimento común y tradicional en su cocina: grandes áreas del continente asiático, Chile o la Bretaña francesa, son algunas de las más conocidas.
En la industria alimentaria es muy común, y está ampliamente extendida, la utilización de extractos de algas (E-400; E-405) como ingredientes en la elaboración de alimentos como: yogures, mermeladas, etc.
El uso de las algas en agricultura es tradicional en las zonas costeras. Los agricultores recolectan los arribazones (algas depositadas en las playas por el agua del mar) para incorporar, en los campos de cultivo de hortalizas.
La industria farmacéutica y cosmética se beneficia también de las bondades de las algas.
En la fabricación de cosméticos está muy extendida la utilización de determinados extractos con objeto de mejorar las cualidades mecánicas del producto. Pero, aún más interesante es el hecho de que las algas contienen moléculas que activamente participan en los efectos beneficiosos que ofrecen determinados cosméticos.
Las algas también colaboran con la industria farmacéutica en la elaboración de medicamentos. Actualmente, se estudian moléculas presentes en las algas que son activas en procesos tumorales, en procesos de regulación del colesterol y otras enfermedades o alteraciones comunes. Además de los beneficios curativos, las algas son muy saludables y su inclusión en la dieta puede prevenir la aparición de numerosas alteraciones fisiológicas.